El Hip-Hop nacional en la espalda de Agustín

El Hip-Hop nacional en la espalda de Agustín

De rodar entre Tucumán y Buenos Aires, a ser uno de los raperos más escuchados y admirados de la actualidad. Acru, de 23 años, siempre pregonó una mirada social distinta en sus líricas. Y eso no faltó en su última canción, Dharma: una fotografía de la escena musical actual de habla hispana.

Acru en FMS Argentina 2020

 Por Bautista Monferato

Agustín Cruz, mejor conocido como Acru, experimenta su devoción por el arte desde pequeño, cuando las artes visuales lo sedujeron y le pusieron como meta el convertirse en ilustrador. Sin embargo, con tan solo 11 años, sus compañeros de colegio lo acercaron a la cultura urbana. Y nunca pudo despegarse. Comenzó pintando graffitis y contemplando a aquellos que sabían desarrollar la magia de la improvisación, aunque sin animarse a hacerlo por su cuenta. Fueron la práctica, la escucha constante del género, y el tiempo en sí los que le cedieron la osadía para dejar de excusarse en el beat-box y entregarse a improvisar. 

Una jornada común de graffiteo en Villa Adelina junto a su grupo de amigos, con los que además rapeaba repetidamente, se enteraron de una competencia cercana a la zona y optaron por asistir. Así, impulsado por sus colegas, Acru se presentó a su primera batalla de gallos utilizando por vez inicial el AKA (alias) con el que actualmente se lo nombra, hasta allí solo taggeado (dibujado) en diversos muros. El coronarse como ganador de aquel evento sembraría un crecimiento difícil de frenar.

Desde entonces, su asistencia a los duelos de rima se tornaron cotidianos, colaborando en el hogar con lo que lograba recaudar, sobre todo ante las adversidades que debía afrontar su familia en términos económicos y sustanciales. Hijo de un padre con hipoacusia, lo pudo ayudar con las operaciones que precisaba, y es al día de hoy que elige incorporar subtítulos en sus temas con el fin de que el papá al menos lea qué tiene para expresar..

Pero el verdadero antes y después en la carrera de este artista fue su irrupción en “El Quinto Escalón”, la competencia con mayor viralidad en internet, de la cual han salido otros rimadores como Trueno, Duki o Dani. Allí cosechó nuevas amistades, así como victorias, engendrando rimas que aún siguen siendo reiteradas. Alzándose con la cuarta fecha de la edición del 2017, su andar por la ceremonia no pasó desapercibido. Un detalle peculiar de esas épocas fue la jornada que hicieron a su beneficio, situación procedente de un robo registrado en la casa de Agustín que dejó sin ahorros a su familia en momentos complejos. Tanto competidores como espectadores hicieron donaciones para apoyar la causa, y lo obtenido fue para él.

ACRU vs ZANE vs KALEB vs TREWA – 8vos (Pretemporada 2vs2 2017) – El Quinto Escalón

De ahí en más decidió alejarse de las batallas para dedicar la totalidad de sus horas a su propia música, algo que siempre deseó hacer. Ya distanciado, solo reapareció en una presentación especial para la FMS y compitió en la Red Bull, ambas en el 2020, con ambiciones inclinadas más a lo lúdico que a lo competitivo. No obstante, el ojo crítico que siempre lo ha destacado conllevó que, ante ciertas características machistas (puesto en términos suyos, donde también asumió que eso está mejorando aceleradamente)  y de ambición deportiva que presentan ciertos combates verbales, se separe de una vuelta permanente.

Minuto de resentación de Acru “FMS Argentina J3”

Caracterizado por el uso de múltiples técnicas en las terminaciones de las palabras, una profunda poética y metáforas contundentes, además de un flow particular, el estilo de Acru forjó que llegue a ser el máximo exponente del Rap argentino, estilo que también le impregna a su freestyle. Es que, si bien no todas las bases que emplea circulan por el clásico “bombo y caja”, es de los compositores que decidió seguir por un camino que no sea el Trap para abrazar de lleno un Rap que adquiere sus variaciones modernas, pero Rap al fin. Un ejemplo similar, a nivel musical y popular, podría reflejarse en Wos, aunque este último fusiona su impronta con algo más rockero, y sí se introdujo en grabar alguna canción trapera. Cabe destacar que ambos comparten una colaboración publicada en 2019, con millones de reproducciones en su haber, titulada “ANIMAL”. 

La primera canción registrada de Acru se llama “Viejita mía”, la creó increíblemente a la edad de 13 años y postula un diálogo entre un combatiente de Malvinas (centrándose en su tío) con la madre mediante cartas, a la vez que esas declaraciones las lleva a vivencias propias y actos revolucionarios. Pero este fue solo el principio de una obra que continuó encaminada por la misma línea. Ya en 2017 inició la edición de una seguidilla de singles con “Román” siendo el sobresaliente, y con frases idolatradas como “Nunca me fui, solo estaba transmutando”. 

Ese mismo año lanzó su primer álbum al que lo bautizó “El orígen”, y posteriormente, en el 2018, el segundo (y último hasta ahora) en su lista: “Anonimato”. En el mientras tanto, persistía elaborando sencillos que eran difundidos esporádicamente, pese a que lo de mayor relevancia se observa en sus “Throw up session”, tres canciones efectuadas a modo de “grabación en vivo” que rondan las cinco millones de visitas en Youtube.

ACRU // Throw up Session // Vol.3


Igualmente, si hay algo que a Acru no lo moviliza son los números, hecho que queda resaltado en su reciente lanzamiento denominado “Dharma”. Haciendo un recorrido por los inicios y el paso a paso trabajado, deja claro en la letra su visión del panorama actual. Cruz en varias ocasiones se ha mostrado ajeno, aunque sin desestimar,  a lo que ha sabido llamar “música descartable”; es decir, aquellas composiciones cuyo objetivo son las cifras de reproducciones, y por ende, económicas. Así, se fuerzan feats y una producción constante, debido a que cada lanzamiento queda rápidamente obsoleto. Dicho de otro modo, funciona como una industria cultural en su máxima expresión, dispuesta a la creación y venta de productos del entretenimiento, sin búsquedas profundas ni emociones sensibles. Todo, vale situar, consecuencia de la masividad positiva que transformó al Hip-Hop de nuestro país. ”El mejor rapero que hubo fue tu productor”, enuncia en una de sus rimas. También se refiere a sí mismo como la obra, sin todo el “pack” externo (vestimenta, peinados o tatuajes, por ejemplo) que, según él, es lo que la industria tiende a cobijar al darle mejor rédito.

Pero el  foco de Agustín siempre estuvo en desarrollar una obra artística, con escrituras consecuentes a esto y brindando shows con banda musical en vivo, apartándose de líricas o imágenes donde se ostenten pilas de dinero y utilicen conceptos cosificadores, así como también de estructuras repetidas. ”Visto de versos, no Versace”, sabe decir. Singulariza su repertorio a partir de relatos introspectivos, otros más bien críticos, y de igual forma cuenta historias específicas, siempre dejando grandes frases en el trayecto. Busca inspiración y debate con el oyente, aclarando su perspectiva o haciéndolo maquinar, con emociones de por medio. Nunca tiró a un lado la esencia del Hip-Hop. Lo que Acru propone (y consigue) es lo de mayor dificultad para cualquier artista: transmitir.

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