En carne propia

Claudia Vásquez haro: identidad de género, política y dDHH en carne propia

En la historia, hay nombres que destacan más que otros, pero en luchas que son colectivas. Como la primera travesti trans en doctorarse y en integrar una lista del PJ bonaerense, Claudia Vásquez Haro es uno de esos nombres, parte de una de esas luchas. Pero es la primera de muchas. ¿Qué opina sobre la política? ¿Cómo es su vínculo con el kirchnerismo? ¿Qué objetivos tiene para el futuro del colectivo travesti trans?

Claudia Vásquez Haro es travesti trans y lucha por un futuro verdaderamente inclusivo desde la militancia territorial y académica.

Por Sofía Moure (versión original para Página|12)

Si buscamos “historia” en el diccionario, el significado que este nos devuelve es el de un conjunto de acontecimientos y hechos vividos por una persona, por un grupo o por una comuidad social. Pero muchos momentos son excluidos; ni hablar de las personas y grupos que son silenciados, invisibilizados. Porque eso de que “la historia la escriben los que ganan” es así desde siempre. Pero es en esos espacios negados donde se tejen otras historias: historias de lucha, de deudas, de sufrimientos; pero también de conquistas y de irrupciones en esa historia grande, hegemónica.

La vida de Claudia Vásquez Haro es una de esas historias que lograron abrirse camino: es la primera travesti trans en obtener un doctorado en la universidad pública, y ahora también es la primera en integrar una lista del PJ bonaerense. Pero se aleja de la lectura meritócrata, y si bien no desconoce su propio esfuerzo, sabe perfectamente que el lugar que ocupa hoyes gracias a una gran red de circunstancias y luchas. “No hay que descontextualizar las políticas públicas que hacen posible todo esto, lo que me ocurre no lo leo solo en términos personales sino colectivos, sostiene.

El llamado llegó a través de la intendenta de Quilmes –y cabeza de la rama femenina de la lista que lidera Máximo Kirchner para la conducción del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires–, Mayra Mendoza, a quien la conoció durante la inundación de la ciudad de La Plata, en el 2013; y luego se reencontró en diversos proyectos relacionados a la diversidad de género. “Me llama y me dice que estaban discutiendo las listas en el PJ y que les gustaría que conformara parte de la lista en representación de la paridad y del cupo trans, cuenta Vásquez Haro sobre un momento histórico para todo el colectivo travesti trans.

“Vengo reclamando al feminismo y a las compañeras del campo nacional y popular que nos abran lugares, que nos convoquen. Se ve que llegó, me hicieron la propuesta y acepté, por supuesto. ¿Cómo no voy a acompañar al hijo de un presidente y una presidenta cuyas políticas acompañaron a millones de personas?”. Es así que hoy forma parte de la primera lista transfeminista y con paridad de género y diversidad incluida en la historia de los partidos políticos y, sobre todo, del peronismo.

Vásquez Haro es la primera travesti trans en integrar una lista para la conducción del Partido Justicialista bonaerense.

Claudia llegó a la Argentina en el 2000, desde su país natal, Perú, junto con una de sus cinco hermanas. En ese entonces, en La Plata nadie hablaba de travestis y trans; y códigos de falta y los edictos policiales todavía eran una realidad que perseguía en el día a día quienes luchaban porque su identidad fuese reconocida, presas por usar ropa que no correspondiera con su género. “Viví en carne propia la violación a los derechos humanos en mi doble condición de ser travesti trans y de ser migrante”, cuenta Vásquez Haro, y una anécdota se le viene a la cabeza: “Iba a comprar ropa con una amiga, y la policía nos tiró al piso, nos humilló y nos llevó detenidas más de 24 hs en la Comisaría 9na. Fueron hechos que me marcaron la vida”.

Pero ella sabía que en Perú no podría asumir del todo esa identidad que comenzó a formarse cuando tenía apenas cinco años y notó que el género con el que se identificaba no correspondía al sexo que le habían impuesto al nacer; que allí nunca podría “hacer el cambio al cien por ciento, porque es un país muy machista”. Y hoy, con 47 años –y teniendo en cuenta que la expectativa de vida para una persona travesti trans es de 35 años–, se considera una sobreviviente.

Travesti trans. Así se identifica Claudia Vásquez Haro. No es casualidad ni capricho, porque lo que no se nombra, no existe. “Cuando nos nombramos mujeres trans estamos invisibilizando la historia de nuestro movimiento, porque las primeras que pelearon por nuestra visibilización fueron las travestis”, explica. Como una consecuencia de la colonización del patriarcado y la heteronorma –es decir, el entender la heterosexualidad como lo “normal”–, la palabra “travesti” fue y es sinónimo de algo negativo. Y eso también es una forma de sometimiento a las diversidades sexuales y su muchas maneras de expresarlas. “Resignificar por un lado es un desafío, pero también es reconocer nuestros orígenes y reconocer a las primeras compañeras que dieron la lucha, sostiene Vásquez Haro, y agrega, como el ejemplo más claro: “Yo devine trans, pero comencé travesti”.

Cuando asume Néstor Kirchner y una de las primeras leyes que envía al Congreso es el Plan Patria Grande de regularización migratoria de ciudadanos de países del Mercosur en Argentina, “hay un cambio de paradigma de pensar la migración como un delito por la ley de la dictadura a pensarla como un derecho humano”. “Con todas las leyes que abrazó el kirchnerismo –la ley de migraciones, la ley de identidad de género, la ley de cupo laboral trans–, no puedo dejar de sentirme identificada: es la expresión política de la diversidad en Argentina junto con todo el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil”, sostiene Vásquez Haro. Se reconoce como “una síntesis del kirchnerismo” pero, nuevamente, considera que su historia es colectiva: “Néstor y Cristina nos transformaron la vida a millones de personas con las políticas públicas pensadas para la educación, la ciencia y la tecnología”.

Gracias a estas políticas, tal y como dice Claudia, es que en el 2005 ingresa a la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) para realizar la Licenciatura en Comunicación. Y fue un cambio rotundo: “sentía que me estaba esperando todo este discurso de igualdad e inclusión”, cuenta. Allí empieza un camino de militancia académica, que en el presente la encuentra como docente y adjunta de la cátedra de Comunicación y Derechos Humanos en la UNLP, como la primera travesti trans en doctorarse en una universidad pública y con experiencias increíbles como haber representado al país con el primer informe sobre violación de derechos humanos de travestis y trans en Argentina en el marco de la Evaluación del Cumplimiento de la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW), en representación frente a la ONU. 

Claudia se convirtió en la primera travesti trans del país en obtener un doctorado en una universidad pública. Foto: Eva Cabrera

Como si fuera poco, también es la presidenta de la Convocatoria Federal Trans y Travesti Argentina (CFTTA), que está presente en 18 provincias del país, y una de las promotoras de la Escuela de Formación Política Trans Y Travesti “Lohana Berkins” en el Instituto Patria. “Las travestis hacemos política desde el momento en que nos ponemos los tacos y expresamos nuestra identidad públicamente. Y si bien lo personal es político, también hay que entrar a los espacios para transformarlos, explica Vásquez Haro. “Es un camino que tiene que ver con cómo ir ocupando esos lugares que son profundamente políticos y pedagógicos, y cómo se transmite eso a las compañeras para la construcción de un movimiento, agrega.

Pero su militancia es primera y fuertemente territorial, de la mano con lo académico. Es así que es también la presidenta de Otrans, participó de la primera mesa travesti junto con Lohana Berkins y Diana Sacayán, y se acostumbró a transformar los espacios en los que ingresaba, interpelando no solo palabras y pensamientos, sino también cuerpos. “Hay mucha enseñanza del colectivo travesti trans para la política y para el poder político”, sostiene, y explica que por esa razón presentará un proyecto de ley de cupo laboral trans en espacios de representación política. En ese contexto, entiende su llegada al PJ como “un reconocimiento a nuestra historia, a nuestra lucha y a nuestros saberes en términos de hacer política”.  Aunque no se queda allí.

“Es un reconocimiento a la lucha del colectivo que me llena de orgullo, pero el desafío está en que las travesti trans tenemos que participar en la política y en los partidos políticos que son esos espacios donde está arraigado el patriarcado y la heteronorma, señala. “La idea no es que yo sea la excepción, sino que sean varias las compañeras que ocupen lugares para tener representatividad y estar en lugares de tomas de decisión”, continúa, destacando que su participación no puede limitarse a lo testimonial: “No solo hablamos de género y diversidad sexual sino que tenemos que discutir otros temas y otras agendas porque nuestra ciudadanía es transversal, nuestra identidad de género es constitutiva de nuestra ciudadanía”. La inclusión de las personas travesti trans en las decisiones políticas y económicas, aquellas que definen el rumbo del país, es “reparar las atrocidades del Estado para con nuestro colectivo desde la interseccionalidad”. Y Claudia Vásquez Haro no duda: “Estamos formadas y estamos preparadas”

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