Arruinar para poder mejorar

Natalia Maldini es actriz, bailarina, guionista y docente, y tiene muchas cosas para decir. ¿Su arma de elección para hacerlo? YouTube. Plotuist conversó con la joven que, a partir de su serie de vídeos bajo el título Natalia lo arruina todo, creó un espacio que invita al debate y la reflexión sobre temas cotidianos que nos atraviesan a todos/as.

Por: Anita Cattorini

El video ensayo es un formato cada vez más popular, especialmente en plataformas dedicadas a lo audiovisual como YouTube. Gracias a su mezcla balanceada de argumentación y opinión personal, se puede hablar de prácticamente todo de manera dinámica y entretenida. Entre las múltiples opciones de contenido de este estilo encontramos a Natalia Maldini y su serie, Natalia lo arruina todo. A partir de sus planteos sobre el amor romántico, el consenso, las princesas de Disney, etc., a base de películas, series y telenovelas, se ha convertido en una más que bienvenida voz para el público millennial y centennial hispanoparlante. 

Cualquiera podría pensar que el nacimiento de Natalia lo arruina todo se dio como consecuencia de la pandemia, pero el primer video es del 7 de enero de 2020. ¿Cómo fue entonces que decidiste arrancar con esta serie de vídeos?

La idea del proyecto comienza a finales del 2019. Después de La obra de mi vida [serie web que Maldini coescribió y protagonizó en 2018 y pueden ver completa acá] tenía ganas de hacer contenido web. El tema es que la serie había requerido muchísimo despliegue técnico y de gente, por lo que quería hacer algo similar pero sin la demanda de tantos recursos. Obviamente no tienen nada que ver un producto con el otro, pero hay una conexión que tiene que ver con mi necesidad de hablar de ciertos temas, de poder actuar, de crear contenido que me represente como artista, como mujer.

Es así que, cargada con toda esa energía, a fines del 2019 empecé a pensar en la posibilidad de darle más bola al canal de YouTube, que si bien lo tenía, subía cosas más sueltas. Y cuando decido focalizarme en los videos, justo coincide con la pandemia, lo que me empuja a concentrarme definitivamente en esta idea. Como resultado, durante mucho tiempo canalicé mi energía creativa en Natalia lo arruina todo. Por suerte tuve el espacio para hacerlo.

¿Qué tema fue el que te inspiró a hacerlo?

Portada inicial de Natalia lo arruina todo, que tomaba de la serie adolescente Clarissa lo explica todo, presente en el primer video.

Ya el primer video, que trataba sobre el dolor y el arte, me sirvió para plasmar lo que me hacía ruido sobre todo el asunto de que para ser un buen artista tenes que sufrir. Yo vengo de la danza y el teatro, donde siempre se asoció que cuanto más sufrimiento experimentás, mejor artista sos. Hace varios años que venía pensando sobre el tema –también como docente– como algo a deconstruir porque no estoy de acuerdo para nada con ese mandato. Es así que aparece el guión del primer episodio. Y aunque yo no tenía muy claro cómo iba a seguir después –me había dejado llevar por mis deseos de hablar de ciertas cosas sin proyectar demasiado–, de a poco se fue armando todo y para el segundo episodio ya tenía el nombre de Natalia lo arruina todo.

Aclaraste en el pasado que solo haces videos sobre temas que te interpelan y de los que tengas experiencia. Ya aplicando este filtro, ¿cómo definís cuál va a ser el tema a tratar en tu próximo video?

Por momentos estoy más sensible y los temas aparecen, y otras veces busco estímulos en los consumos culturales para provocarme las ganas de hablar de algo. Por ejemplo, veo una peli o una serie que ya sé que hay chances de que me pueden llegar a disparar algo. En Twitter también soy de buscar, ya que cuando se arma un debate, emergen los temas del momento. Generalmente no me interesa lo que aparece en tendencia, no me caracterizo por agarrar polémicas, como otros canales que sí y que lo hacen muy bien. A mí me cuesta más eso, necesito una conexión más profunda, que me conmueva el tema.

¿Tenés alguna especie de temario o depende más del momento?

El año pasado me volví un poco loca porque sentía que estaba corriendo atrás de YouTube. Subía un video y ya la plataforma me marcaba que tenía menos visualizaciones que el mes pasado, que subiera más cosas para aumentar mis números, volviéndose todo bastante adictivo. Terminaba buscando cómo complacer esas demandas y así me sucedía que tenía vacíos donde no se me ocurría sobre qué hablar. Por lo que este último tiempo me fui armando una especie de listita, iba pensando a largo plazo a ver qué temas me interesaría tocar. Luego tal vez no pasa nada con determinado tema y otras veces surgen de la nada, de manera muy espontánea.

En el video de “La primera vez y otros traumas sexuales” confesás que no te gustaba cómo estaba quedando el video, pero que a partir de la participación de otras voces le encontraste la vuelta. ¿Te pasó alguna vez que no te terminara de convencer el resultado final de algún video y, finalmente, no sacarlo?

Igual que en ese caso de llegar a la instancia de sentir que el video es una porquería y que solo una vez que sumé los comentarios de otras personas me pareció que tenía alma, espíritu y me terminó encantando, no. Esa fue la única vez. Pero sí con los guiones. Cada tanto me pasa que a algún guión le empiezo a dar vueltas, lo dejo de escribir y me queda ahí pateando en un archivo perdido, sin que le pueda encontrar el potencial. Yo le doy mucha importancia al guión, por lo que hasta que no esté conforme con el mismo, no empiezo a editar ni a armar archivos. Mastico bastante toda esa primera instancia de creación. 

¿Fuiste afinando un modus operandi propio?

Últimamente siento que estoy un poco más metódica, que puedo dejarlo para otro video más adelante si hay algo que no me termina de convencer. Que aún puede ser aprovechado. También estoy tratando de no enroscarme tanto en la frustración, que era algo que me sucedía un montón el año pasado, donde armando el video de repente entraba en unas crisis tremendas. Pero de a poco fui encontrando la metodología y en este último tiempo todavía no me pasó de pelearme conmigo misma (risas).

Tus videos tienen una estructura marcada y no pasan de los 13 minutos. ¿Cómo llegaste a esta decisión? ¿No te preocupa que la duración pueda llegar a ser corta para la amplitud del tema?

Creo que la duración se relaciona más con mis limitaciones que con otra cosa. Los primeros videos eran mucho más cortos porque quería encontrarle la vuelta de cómo ir desarrollando el tema. Darle una estructura al guión me llevó un tiempo. Ya para los últimos videos se fue estabilizando ese tiempo, que me parece que tiene que ver con mi energía puesta en el tema. Una especie de “hasta acá llegó mi amor” con este video y no me puedo meter más porque sino ya puedo pifiarla, y es algo que me da miedo. También busco trabajar desde mi perspectiva, dejarla bien clara. Muchas veces hablo de cosas que son muy amplias donde digo “esto lo manejo hasta acá”, y me parece sano. Poder reconocer las limitaciones de une.

La duración, esos 13 minutos aproximados, es hasta donde yo me siento cómoda tratando el tema. El resto lo dejo para los grupos de Whatsapp con mis amigas. Porque también ese es uno de los propósitos de estos videos, de hacer una invitación al que mira de seguir investigando, de charlar, discutir del tema con tus círculos más cercanos, a que cada une siga con su propio “video” por así decirlo.

¿Qué planes tenes en el futuro para el formato? Porque siempre va a haber cosas para arruinar.

Mi objetivo sería sacar la mayor cantidad de videos que yo pueda hacer con la calidad que quiero hacerlos. Si puedo hacer 4 videos por mes sería la gloria, pero si no llego, no llego. Estoy dedicándole toda mi energía a esto en este último tiempo, ya que la idea es poder vivir de ser creadora de contenido. Algo que no pude lograr como actriz y apenas como docente, porque nunca deja ser complicado el mundo de la docencia y el arte. Sé que cuanta más perseverancia y constancia le ponés a la creación de contenido, más son las chances de poder llegar a subsistir económicamente.

Así que por un lado está ese objetivo, que implica hacer la mayor cantidad de videos posibles, y a la vez están los límites míos, mentales y físicos. Es decir, la energía que le puedo llegar a poner. Por ejemplo, hay un momento en la edición que yo ya estoy quemada y no puedo seguir más por ese día. Lo mismo con las ideas. De repente no se me ocurre cómo continuar y sé que necesito dejar el cerebro en reposo hasta que vuelva a aparecer una idea. Por un lado está el curso natural de mi mente y lo creativo, y por el otro está la exigencia de poder sostener esto como un laburo. Y ni hablar de tratar de conseguir un equilibrio entre ambos.

A Natalia la pueden encontrar en Instagram (@naty_maldini) y en Twitter (@MaldiniNaty), además de su canal de YouTube (Natalia Maldini), donde no solo van a cruzar con la ya mencionada serie, sino también retrovlogs de sus viajes, vivos charlando con otras personas del ambiente y los ya clásicos vídeos bailando música de distinto/as artistas con un croma como fondo.

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