Perdón Megan Fox

Perdón Megan Fox

A finales de la década del 2000 muchos nos subimos, sin cuestionarlo, al tren del odio hacia la actriz estadounidense. Chistes de que solo era una cara bonita que no sabía actuar eran el último grito de la moda. Pero si miramos más de cerca nos encontramos con una persona a la que nunca le dimos oportunidad para ser algo más de lo que la acusábamos.

Escena de Jennifer’s body donde el personaje titular trata de ocultar su mal apariencia con maquillaje.

Por: Anita Cattorini

¿Se acuerdan de Megan Fox? La actriz que dejó a muchos/as obnubilados con su físico en la primera Transformers, le dijo a Michael Bay que él era como Hitler, éste la echó de la franquicia por “hinchapelotas”, actuó en otros proyectos pero no le fue muy bien y de a poco fue olvidada por el público, sin conseguir muchas oportunidades de trabajo. Sin embargo, hubo una constante que se mantuvo durante todo este tiempo: en el imaginario colectivo mundial Megan Fox era un chiste, sinónimo de mujer que solo se había hecho famosa por su apariencia, por lo que su valor como actriz y persona era casi nulo.

No hace mucho Fox volvió a entrar en mi vida, a partir de un video que me crucé en YouTube sobre una de las películas que ella protagonizó durante su momento pico de popularidad, Jennifer’s body, y que fue destrozada tanto por el público como la crítica. El video en cuestión hablaba de cómo la campaña de marketing (posters, trailers, etc.) que el film había recibido por parte del estudio, una subrama de 20th Century Fox, había sido la causante de que a la cinta le hubiera ido tan mal como le fue. El estudio la había vendido como una de terror erótico con muchas escenas de Fox desnuda apuntada a varones pubertos cuando en realidad era una comedia negra con algunos elementos de terror sobre las amistades tóxicas que las chicas experimentan en la adolescencia que le hablaba a un público femenino.

Pósters oficiales para la película Jennifer’s body.

Me puse a pensar. Había visto Jennifer’s body no mucho tiempo después de su estreno (año 2009) y la había odiado. ¿Por qué? Justamente porque la vi como una película boba que solo buscaba explotar el físico de Megan Fox. La miré esa vez y nunca más. Para mí, no valía la pena. La temática sobre la complejidad de las relaciones femeninas adolescentes jamás se me había ocurrido. Y de eso no hay otra culpable más que yo misma y todos mis prejuicios. Si los críticos decían que era un producto explotativo y vacío que fallaba en generar miedo, ¿para qué me iba a molestar en tomármelo en serio? Aún así, eso no fue todo.

En el ya mencionado video, se mostraban fragmentos de una charla que Fox y la guionista de la película, Diablo Cody, tuvieron por el décimo aniversario del film. En uno de esos fragmentos, Cody le cuenta a Fox que, luego de mandar al estudio un mail extenso argumentando a donde ella creía que debería apuntar la campaña de marketing, la respuesta que recibió fueron solo tres palabras: “Megan Fox’s hot” (“Megan Fox esta buena”). Fox reacciona a esto con una mezcla de tristeza e impotencia en su cara que realmente te rompe el corazón. Y ahí me di cuenta: Hollywood trató a Megan Fox como un pedazo de carne, usada y después desechada, y nosotros como público avalamos ese trato.

Desde el momento en que apareció en Transformers (2007) enmarcada como un objeto sexual por Bay, el destino de Fox quedó sellado. Rápidamente fue nombrada “la nueva sex symbol del siglo 21” y aparentemente eso fue todo lo que la dejamos ser a partir de ese día. Cada rol que Fox conseguía implicaba ser alguna especie de femme fatale, y cuando intentó hacer algo que justamente se burlaba de eso, el estudio ignoró sus deseos. ¿Cómo va a osar Megan Fox tratar nuevas cosas que no incluyan ser vista como un objeto? ¿Y además quiere mostrar rango actoral? Imposible. Ella solo podía ser linda y nada más.

A partir de esta toma en Transformers, la carrera de Fox quedó marcada.

Fox se quejó muchas veces del trato que recibía en la industria, de la constante cosificación de chicas y mujeres en el medio y a la única que esto perjudicó fue a ella. La sacaron de la tercera parte de Transformers, solo tuvo papeles pequeños después de eso, y para 2014 no le quedó otra que volver a trabajar con Bay -no directamente- en Teenage Mutant Ninja Turtles. Después de eso se fue alejando más y más de la actuación.

Mientras tanto, nosotros, la audiencia, aplicamos en Fox un doble estándar a morir. Que un actor sea considerado un sex symbol no es un impedimento para que sea admirado y tenga una gran carrera. En el caso de Fox, su estatus de mujer sexy hacía que los hombres solo la vieran como un cuerpo en el que pensar para sus fantasías; y las mujeres, como una persona que, si se presentaba de esa manera, no merecía respeto. Porque esa era también la sociedad en la que vivíamos (“era” tal vez es ser demasiado optimista pero al menos ponemos en duda mucho de lo que nos inculcaron). Al público femenino se nos enseñaba que la mujer que se vestía con ropa “reveladora” o “provocadora” era el enemigo, no había que quererla, ya que no llevaba una vida “honorable”. Cualquier burla que recibieran era merecida. Y la Ana de 14 años seguía esas enseñanzas al pie de la letra sin cuestionarselo.

Hay una escena en Jennifer’s body donde (¡SPOILERS!) el personaje de Fox está por ser asesinada por una bandita indie que busca sacrificar a una virgen como parte de un trato con el diablo para poder tener éxito. Mientras ella les ruega que la dejen ir, el grupo se le ríe en la cara y disfruta de la situación. Creo que no hace falta que explique qué podría representar esta parte. Ya dice mucho que la misma Fox haya declarado que varias veces durante su carrera se sintió como en esa escena, ignorada en cuanto a sus pedidos y otros hombres en distintos cargos de poder sacando provecho de ella para sus propios beneficios.

A partir de la nueva ola de feminismo que viene cobrando cada vez más fuerza en estos últimos años, tanto Jennifer’s body como Fox están experimentando una especie de renacimiento. La primera, siendo descubierta por nuevas generaciones que, libres de prejuicios, disfrutan la película y todo lo bueno que tiene para ofrecer. Mientras que para la actriz, la historia finalmente parece que le está dando la razón, reconociéndose todo el maltrato y misoginia que reciben las mujeres en la industria y que ella experimentó por años.

Fox ahora tiene 34. Tal vez aún no sea muy tarde para que pueda tener la carrera que se le negó por tanto tiempo. Al menos sé que esta vez va a haber una persona menos juzgándola.

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