“No creo que seamos ángeles, somos personas”

“No creo que seamos ángeles, somos personas”

¿Por qué las personas con discapacidad no aparecen representadas ni en los medios, ni en las marcas, ni en el arte, ni en la política, ni en la sexualidad? Ni, ni, ni, y así podríamos seguir hasta abarcar casi todos los espacios de la cultura. Plotuist dialogó con Ayito, persona con discapacidad y activista trans no binarie, para hablar sobre sexualidad, género, política, activismo y su relación con la discapacidad.

Por Bianca Barbieri

Las personas con discapacidad representan más del 15% de la humanidad: alrededor de mil millones de personas. Las leyes nacionales y convenciones internacionales establecen una gran cantidad de derechos y programas, pero la mayoría de ellos no se cumplen. Esta porción de la población cuenta con muy poca representación en todos los ámbitos de la sociedad, las oportunidades de inserción laboral, estudio e independencia disminuyen enormemente para este colectivo.

Uno de los ámbitos que no pareciera ser una prioridad cuando se habla de discapacidad es la sexualidad. Ésta es una parte elemental de la constitución de los sujetos y es un derecho de todes tener la libertad y la posibilidad de elegir cómo, cuándo, de qué manera vivirla y con quién compartirla. La ONU establece que los Estados deben garantizar programas de atención y salud gratuitos a las personas con discapacidad, incluso en el ámbito de la salud sexual y reproductiva.

Pero… ¿Qué tan real es la efectividad de este derecho? Cuando vemos a una persona con discapacidad ¿vemos un sujeto deseante y de deseo? ¿Por qué incomoda pensar en la sexualidad de las personas con discapacidad?

Para abordar estas cuestiones Plotuist dialogó con Ayito, un joven trans no binarie (es decir que su género no es encasillable en las categorías “mujer” o “varón”) con discapacidad. Es docente de Letras en la ciudad de La Plata, donde vive. Le gusta la educación y considera que falta una pedagogía de los cuerpos: “En la ESI nuestros cuerpos no aparecen, es muy binaria, es una ley para tomar y ampliar”

Las personas con discapacidad suelen ser encasilladas en dos grandes estereotipos: el ángel despojade de toda maldad, y el superhéroe o superheroína todopoderose. ¿Tienden estos dos estereotipos a desexualizar a las personas con discapacidad?

Sí, de repente sos un ángel. Los ángeles son asexuados, no tienen maldad. Obviamente hay personas con discapacidad que son detestables, yo soy detestable muchas veces, porque soy un ser humano. Pero para la sociedad, la discapacidad opaca absolutamente todo, incluso la sexualidad.

Una amiga que tiene une hije con discapacidad siempre cuenta que le dicen que su hije es un ángel que le vino a cambiar la vida, que Dios le da las peores batallas a les más fuertes. No sé dónde está Dios ni por qué no me preguntó, capaz no tenía ganas de aceptar esta batalla. Yo no creo que seamos ángeles, somos personas. Y en cuanto al estereotipo de héroe, ahí también hay una construcción muy neoliberal y meritocrática que se ve mucho en los medios de comunicación.

Como pasa con la pobreza…

Sí, exacto, si sos disca y pobre sos el héroe nacional. La sociedad te oprime pero sos el ejemplo a seguir. Es la sociedad la que tiene que cambiar, nosotres venimos a cuestionar eso.

En este cuestionamiento ¿hay una búsqueda de reivindicación de la sexualidad y del deseo desde el colectivo de personas con discapacidad?

Sí, más que nada desde el lugar de la elección, sin que la búsqueda de la sexualidad se termine volviendo una imposición. A veces pasa que se vuelve una norma: “tenés que ser sexual”; pero capaz alguien no quiere, hay personas asexuales. Tiene que haber opciones para todes. Para poder elegir, antes tiene que haber información disponible, sino es muy fácil que nos impongan algo, más que nada lo que aparece en las películas, en los libros. Un ejemplo claro es la película del Jorobado de Notre Dame: debe ser la única película de Disney en donde el héroe y protagonista no se “queda” con la chica, Esmeralda termina eligiendo al soldado alto, rubio y fuerte. Ahí te están enseñando un montón de cosas, te están educando el deseo. Es importante entender que el deseo es una construcción histórica, social y no es una cuestión personal. Nadie nos enseñó a tratar a personas como nosotres, hay que reeducar el deseo en todo: en el arte, en la sexualidad.

Por otro lado también hay muchísimos abusos a personas con discapacidad. Entonces, por un lado, la sociedad no nos ve como deseades sexualmente; pero por otro, hay un montón de gente que abusa a personas disca. Esto tiene que ver con la falta de información y con la segregación social. Muchas veces las personas con discapacidad están aisladas, hay escuelas especiales que les terminan dificultando la salida al mundo, la posibilidad de hacerse otres amigues. Es difícil en esos contextos poder contar y salir de una situación de abuso.

¿Cómo afecta la desigualdad de género a las personas con discapacidad? 

El poder que ejerce el patriarcado siempre está presente, y dentro de la discapacidad el machismo es fuerte. Los hombres con discapacidad son vistos de otra manera que las mujeres o les no binaries. Los varones disca tienen más entrada en los espacios de trabajo. A nosotres nos suelen decir cosas como “pobrecita, quien la va a querer”, “va a quedar sola”, “menos mal que es inteligente”, “ya va a encontrar a alguien que la quiera”. Por eso yo celebro cuando se reivindica “mujeres con discapacidad”. En los movimientos disca suele haber mujeres y disidencias, varones casi no hay. Conozco algunos varones con discapacidad que han sido violentos, pero son educados así, sin otra perspectiva. No lo justifico, pero es necesario entender el contexto para preguntarnos cómo abordar y resolver estas cuestiones.

Muchas de las reivindicaciones que tienen que ver con la sexualidad y el género, son militadas por otros movimientos como el LGBT+ o el feminismo. ¿Qué lugar ocupan las personas con discapacidad dentro de esos espacios?

Dentro de todas las agrupaciones hay estructuras de poder. En las marchas feministas, por ejemplo, yo no suelo ver personas disca. Creo que antes que por el feminismo, entramos más por otros movimientos, como el trans-travesti o el activismo gorde, que son espacios feministas, pero no son el feminismo blanco, cis, hetero. Hay muchas mujeres que ejercen poder y no quieren cederlo.

Hace poco se armó un encuentro de mujeres con discapacidades, y ahí excluyen al resto de los géneros, hay un desprecio a las personas trans, a las masculinidades y a les no binaries. A veces siento que nuestra lucha no llega, que todavía no importa, me da la sensación de que, hasta que no se unifiquen todas las luchas, va a seguir todo bastante segregado. Así es mucho más difícil, se avanza de a poco. Ahora que salió el cupo trans por ejemplo, hay que aprovechar para recordar el cupo por discapacidad, que está hace un montón pero no se cumple, ni siquiera desde el propio Estado.

¿Cuáles son las luchas más importantes del colectivo hoy?

Una vida independiente, básicamente. Si no hay vida independiente no hay trabajo, no hay oportunidades ni becas, y sin eso no hay autoestima para creerse capaz de hacer cosas. Si no tenés todo eso es muy difícil construir amistades, deseos, vínculos, porque se te cierran todas las puertas. Queremos tener la posibilidad de ir a un bar y que no haya problemas en el baño, que esté todo señalizado; poder entrar en la sociedad, básicamente, en la cotidianeidad.

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