Covers musicales

Tocate una que sepamos todos

Los famosos covers de canciones son moneda corriente en el ambiente musical. Aunque muchos apuntan a sonar lo más similares posibles a la original, los que más se destacan, para bien o para mal, son las versiones que buscan tener una identidad propia en vez de simplemente imitar. Algunos ejemplos.

Por: Anita Cattorini

Si hay algo que difícilmente falte cuando un grupo de personas se reúne, ya sean amigos/as, familiares o compañeros/as de trabajo, es un momento musical donde los/as participantes de ese encuentro cantan algun tema (usualmente incluye alguien tocando una guitarra) conocido por todos/as, que puede ser más viejo o haber salido hace poco. Hablando con un lenguaje estrictamente técnico, aunque no estén conscientes de ello, estas personas están realizando un cover.

¿Pero qué es un cover? Básicamente, es cuando se realiza una nueva rendición, en vivo o grabada, por un artista que no es el original, de una canción ya existente. Con plataformas como YouTube o redes sociales como Instagram, los covers parecerían algo más provenientes de estas nuevas generaciones. Sin embargo, el cover existe desde el nacimiento de la música, allá por los años A. C. Existen temas tradicionales que se han mantenido vigentes durante siglos gracias a los covers. Bella ciao” (por dar un ejemplo), que se hizo conocida mundialmente a partir de la serie española, La casa de papel, es una canción popular italiana de protesta cuyos orígenes datan de finales del siglo XIX pero que sigue viva en el imaginario colectivo a través de distintas versiones hechas a lo largo de los años.

Queen Extravaganza es la banda tributo a Queen reconocida por la mítica banda inglesa como la oficial de este estilo. Fuente: A Queen of Magic

Existen dos tipos de covers: los que tiene como finalidad ser los más similares al original, ya que la intención del artista no es innovar ni cambiar nada sino simplemente tener la oportunidad de tocar una obra musical que tiene un significado para él/ella (el motivo de existencia de las bandas tributo, por ejemplo); y los que desean darle un giro de tuerca a la versión ya existente, sin faltarle el respeto, y tal vez sumarle un nuevo elemento al tema con el que antes no contaba.

De este último grupo, los resultados pueden variar ampliamente. Como se suele decir, puede salir o muy bien (la nueva versión funciona, volviéndose hasta más popular que la original) o muy mal (no estar a la altura y ganarse la desaprobación de mucha gente). A continuación, algunos casos de ambas situaciones para tener en cuenta.

Respect” (originalmente cantada por Otis Redding, cover por Aretha Franklin)

La canción característica de Franklin, junto a “I say a little prayer”, primero vio la luz de mano del cantante Otis Redding, uno de los grandes del R&B, en 1965, experimentando un éxito moderado. En la original, Redding le dice a su pareja que él le va a dar lo que ella pida, no importa si le es fiel, siempre y cuando ella muestre respeto ya que él es el que trae dinero a la casa.

La versión de Franklin, lanzada dos años después, toma la letra y la convierte en un himno femista. En esta, que suma elementos de soul, la cantante le exige a su pareja que la trate con respeto ya que ella es una mujer confiada e independiente. Rápidamente, el tema se convirtió en un hit enorme. Tanto, que el propio Redding terminó declarando, de manera amistosa, que Franklin le había sacado su canción. Al día de hoy es considerada una de las obras musicales más importantes de la historia.

Dancing on my own” (originalmente cantada por Robyn, cover por Calum Scott)

Saliste al boliche a bailar con tus amigos/as y ves a la persona que te importa, ya sea un ex o alguien que te gusta, besando a otro/a. Es una patada directa al corazón. De eso trata “Dancing on my own” de la sueca Robyn, lanzado en 2010. La temática es completa tristeza, sin embargo, la artista tiene un as bajo la manga y hace que la canción tenga una instrumentación bien arriba, mezclando dance y electro con pop. De esta forma, se da una yuxtaposición entre lo triste de la letra y la energía de la música que refleja la complejidad de la vida misma, llena de momentos de dolor y alegría casi en simultáneo.

En el otro extremo tenemos el cover de Calum Scott, que recién salido en 2016 de competir en el reality Britain’s got talent, aprovechó su reciente fama y decidió convertir el tema de Robyn en la cosa más obvia y genérica posible: una balada. Scott parece no haber entendido lo que hace especial al original y sube la solemnidad al 100%, cantando solo acompañado por un piano y tomándoselo demasiado en serio. La versión de Scott, aunque exitosa, no tuvo ni lejos el impacto de la canción de Robyn, que para finales de los 2010s se la coronó como la más importante de la década por varias publicaciones especializadas.

I will always love you” (originalmente cantada por Dolly Parton, cover por Whitney Houston)

Si, una de las mejores baladas en la faz de la tierra (ideal para cantar a los gritos con un poco de alcohol en sangre) es un cover. “I will always love you” fue escrita y grabada por la cantante de country, Dolly Parton, en 1973 con el propósito de servir como una sentida despedida para el que había sido su mentor por siete años, ya que Parton se alejaba para tener una carrera solista. Empapada de melancolía y emotividad, la canción fue un gran éxito para la artista, volviéndose un clásico indiscutido dentro del género.

Y entonces vino Whitney Houston y se adueñó casi sin esfuerzo del tema. La versión de Houston, que cierra la película El Guardaespaldas (1992), está construida alrededor de la mayor fortaleza de la artista: su arrolladora voz. Así, con una instrumentación que acompaña y va construyendo el clima (el comienzo tiene a Houston cantando acapella, con los instrumentos sumándose de a poco) hasta que explota en el momento justo, la canción se vuelve épica. No fue necesario mucho más para que “I will always love you” sea un hit mundial, logrando que la obra se convirtiera en uno de los sencillos más vendidos de todos los tiempos y uno de los momentos cumbres en la carrera de Houston.

Comfortably numb” (originalmente tocada por Pink Floyd, cover por Scissor Sisters)

Comfortably Numb es una de las canciones más queridas de la banda inglesa Pink Floyd y con razón. Es el tema que marca la caída en la locura del personaje Pink dentro de la historia que cuenta el álbum conceptual The Wall, tanto Roger Waters como David Gilmour cantan en él y los dos solos de guitarra que contiene, tocados por Gilmour, son considerados de los mejores de la historia.

Con una canción tan icónica, el hecho de querer hacer algo totalmente distinto merece respeto, por lo que se aplaude a los Scissor Sisters por su noble intento de convertir un tema de rock progresivo en disco. No obstante, el resultado final no funciona por ningún lado. El estilo del género bailable, lleno de efectos sonoros, no pega bien con la temática de la canción, perdiéndose el peso emocional de la original. De más está decir que los fans de Pink Floyd no guardan con mucha estima esta versión. Al menos la banda norteamericana si contó con el aprobado de Waters y Gilmour.

Por suerte, mientras exista la música van a existir los covers. De los más variados estilos y formas, unos mejores que otros, pero todos con el mismo propósito: interpretar de la manera que salga en el momento esas obras que nos interpelan, que nos hacen tan felices escuchar y que de algún modo sentimos como propias.

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