¿Por qué seguimos hablando de violencia de género en 2020?

¿Por qué seguimos hablando de violencia de género en 2020? 

¿Qué sucede en un país en el que una mujer es asesinada cada 29 horas? Violencia de género, una charla que no podemos dejar de tener incluso en 2020.

Por: Dana Goin

Una vez es coincidencia, dos veces es casualidad, tres veces es un patrón. Cuando sucede un femicidio cada 29 horas, más de 300 veces al año, ¿cómo lo llamamos? Es, como mínimo, un fenómeno estructural. Hay quienes lo llaman un desastre, una desgracia, una catástrofe. Eso suena a accidente, a algo inevitable. Y no es el caso.

¿Por qué estructural? Básicamente, existe una estructura, un andamiaje que sostiene y permite y habilita que estas violencias continúen sucediendo. Nada tiene de nuevo esta realidad: desde hace siglos que los cuerpos de las mujeres son considerados inferiores, menos importantes, menos prioritarios, descartables. Y es un andamiaje que hoy sigue funcionando a la perfección.

Que haya un femicidio cada 29 horas es un número que, al menos en principio, alarma. Algo anda mal en una sociedad que se puede permitir tener una mujer asesinada prácticamente cada día. Pero decir estos datos sin contextualizarlos es correr el riesgo de olvidar que detrás de eso hay una historia, una familia, una vida que queda a medio vivir. ¿Quiénes son esas mujeres? 

“No son números. Detrás de cada caso hay una historia”, dijo en el último Ni Una Menos Ada Rico, presidenta de La Casa del Encuentro, una asociación civil que lucha por erradicar la violencia de género. Había una historia ahí que alguien no quiso o no supo escuchar. Porque además de prevención de la violencia necesitamos herramientas para quienes son testigos de la violencia que sufre alguien más.

Desde el Observatorio de Femicidios “Ahora Que Sí Nos Ven”, y en la misma línea de lo que explica Rita Segato, afirman: “Cada femicidio que ocurre es un mensaje aleccionador para las mujeres”. Este organismo registró 255 femicidios desde el 1 de enero hasta el 31 de octubre de 2020. Cada uno de estos casos, cada día, cada vez que se sabe el nombre de una piba más que nos falta es el patriarcado enviando un mensaje claro, recordándonos: la próxima podrías ser vos. Puede pasar a cualquier hora. En cualquier lado. Y a cualquier mujer.

Y así se va formando una alerta en la cabeza de cada una. Y así te cubrís, avisás cuando salís y a dónde vas, te cuidás cuánto tomás, activás la ubicación de Whatsapp y se la mandas a tu grupo de amigas, tocás el taxi para dejar tus huellas dactilares, te hacés la que hablás por teléfono y decís que ya estás llegando, caminás por la calle para que no te acorralen pero también por la vereda para que no te suban a un auto, te hacés un rodete porque alguna vez leíste que para llevarte te pueden agarrar de la colita de pelo. Son lecciones que se van aprendiendo. Es algo que en mayor o menor medida comparten todas las mujeres. Es nuestra experiencia en común.

Pero también dejás pasar aquella primera vez en la que te grita, porque seguro sos vos la exagerada y no es para tanto, y te dijeron que si te cela es porque no te quiere perder. Y no lo denunciás porque para qué, porque vas a perder el trabajo, porque nadie te va a creer, porque con quién dejás a los chicos mientras tanto, porque no te podés pedir el día. Esto también lo enseña el patriarcado.

A menudo se habla de los femicidas como monstruos, animales, enfermos. ¿Hablar de personas violentas de esa forma no es quitarles un poco la responsabilidad? ¿Qué se le puede reclamar a un animal, a monstruo que no controla sus actos? Hay una frase, quizás un poco trillada hoy en día, que dice “no son enfermos, son hijos sanos del patriarcado”. Y algo de verdad hay ahí. Ellos también, pero desde la vereda de al frente, van absorbiendo violencias, van aprendiendo un mandato.

Nos enseñaron mucho a desconfiar de las traffic blancas y de los remiseros, a llevar las llaves en la mano y gas pimienta en la cartera, pero no a protegernos de quienes tenemos al lado. Alrededor del 60% de los femicidas son parejas o ex parejas de las mujeres. No se habla de las señales a las que hay que prestarle atención, ni de cómo pedir ayuda, ni a cómo ayudar a quién lo necesita. Poco se dice del aislamiento al que las parejas violentas someten a las mujeres, a cómo las van cerrando cada vez más y alejándolas de las personas que las quieren, cuestionándoles todo lo que hacen, obligándolas a tener sexo y controlando sus gastos y su dinero.

Nos horrorizan los femicidios, pero para ese entonces ya es demasiado tarde. Hubo muchas cosas que como sociedad dejamos pasar antes de eso. Oídos sordos, mirar para otro lado, denuncias que no se toman en serio, llamados que no se contestan, señales que pasan desapercibidas. Los femicidios se siguen sumando y las violencias diarias se callan, se disfrazan, se camuflan. 

Tampoco la violencia tiene que ver únicamente con formas de hacer daño físicamente. Existen también la psicológica, económica, simbólica, institucional, sexual, laboral, política. Pero además, cobrar menos, que nuestra palabra no tenga el mismo peso, que nos hagamos cargo de las tareas de cuidado, que no tengamos las mismas oportunidades de trabajo son maneras de marcarnos el camino. Es una constante: tu vida vale menos.

¿Por qué seguimos hablando de violencia en 2020? ¿Qué pasó con el Ni Una Menos? ¿No logró nada? ¿Es cierto que los femicidios aumentaron? En realidad, los casos se mantuvieron dentro de la misma franja numérica. No bajaron, es verdad. Pero hoy tenemos una perspectiva que hace cinco o diez años no teníamos. Y esa mirada cada vez se fortalece más y se afianza en un lugar del que ya no se la puede mover.

A lo largo de los últimos años muchas cosas han cambiado. En 2015, tras el estallido de personas en la calle en reclamo de una sociedad más igualitaria, se implementó en Argentina la línea 144 de información. Era uno de los reclamos desde 2010 de la organización La Casa del Encuentro, pionera en la lucha por la prevención de la violencia de género. Los reclamos han ido cambiando con los años: algunos fueron obtenidos, otros aún esperan a ser tomados en cuenta.

La sanción de la ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres sentó las bases en el país para todo lo que vino después. Definió los tipos de violencia, las modalidades en la que se da y estableció que el estado se haría cargo de garantizar que esta violencia fuera eliminada. Un objetivo, cuanto menos, ambicioso. Por supuesto, no fue sólo la ley: fueron años de militancia organizada, de democracia, de reclamo.

Con los años, otras leyes como la Micaela (de capacitación en materia de género para los tres poderes del Estado) o la Brisa (de reparación económica para los hijos e hijas de víctimas de femicidio) fueron avanzando hacia ese objetivo. Pero también los dos planes de acción contra las violencias. El último, presentado a mediados de este año, implementó una cuestión clave que hasta ahora no se había tenido en cuenta: el Programa Acompañar, un subsidio económico para las personas en situación de violencia de género. La imposibilidad de sustentarse económicamente es uno de los principales motivos por los que las mujeres no denuncian a sus agresores: muchas no tienen trabajo remunerado y se ocupan de las tareas de cuidado (por elección o por prohibición), otras tienen trabajos informales a los que si faltaran para hacer la denuncia, quedarían despedidas, muchas otras no tienen acceso a su propio patrimonio.

El reclamo sigue siendo llegar de manera transversal a esas cientos de mujeres que pasan desapercibidas a diario. Educarnos, saber cómo actuar, entender cómo hablar de este tema es un paso necesario a dar. Subsanar la justicia patriarcal y evitar la revictimización de las mujeres es otra deuda pendiente. Hemos avanzado pero todavía nos queda mucho camino por recorrer.

2 comentarios sobre “¿Por qué seguimos hablando de violencia de género en 2020?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s