20 años de Billy Elliot

¡Felices 20 años Billy Elliot!

La pequeña película británica cumple dos décadas y, en un presente donde más que nunca se cuestionan y se deconstruyen los roles de género, su mensaje de libertad resuena más fuerte aún.

Fuente: Fotogramas

Por: Anita Cattorini

¿Hay cosas de mujer y cosas de hombre? Con los años, y con cada análisis a los estándares con los que nos manejamos como sociedad, esta pregunta se ha generado cada vez más y más. Que el rosa es color de nena, que los autitos son juguetes para los nenes, que las mujeres tienen que ser delicadas como una flor y dedicarse a las tareas del hogar, que los hombres no pueden mostrarse como emocionales, no vaya a ser que la gente dude de su masculinidad, y muchas, muchas más normativas sociales.

Por suerte, gracias a movimientos como el feminismo y el LGBT+ ganando fuerza y plataformas para hacerse oír, términos como la masculinidad y la feminidad, y lo que implica ser una cosa o la otra, han sido puestos bajo la lupa. Hoy la verdadera lucha está en que cada persona pueda expresar su masculinidad o feminidad de la forma en que ésta lo desee y se sienta más cómodo/a. Y aunque parezca mentira, una película que se estrenó hace 20 años (más exactamente un 29 de septiembre del 2000) se siente muy relevante respecto a estos temas.

Póster original de la película. Fuente: Filmaffinity

Situada en 1984, en el pueblo minero ficticio de Everington, Inglaterra, Billy Elliot cuenta la historia del joven Billy (interpretado por un debutante Jamie Bell), que a sus 11 años ama secretamente bailar y sueña con convertirse en un bailarín de ballet profesional. Sin embargo, su padre, un minero viudo que está en plena huelga, lo manda a que practique boxeo. Por las vueltas de la vida, en el mismo gimnasio donde Billy va a boxeo se dan clases de ballet. Sin que su padre lo sepa, el pequeño comienza a tomar lecciones de danza clásica y reafirma lo feliz que lo hace bailar. El problema va a aparecer cuando se corra la noticia de que Billy hace ballet y su papá se debata si preocuparse por lo que el pueblo pueda decir de su familia o dejar que su hijo haga lo que desea.

Hecha con mucho corazón (gracias Stephen Daldry y Lee Hall), muy bien actuada y con un gran soundtrack, Billy Elliot es una prueba más de que aquellos parámetros de género por los cuales como sociedad nos hemos manejado durante siglos y siglos ya no tiene sentido seguir manteniéndolos. Si andan necesitando un empujón para romper con los roles de género, la pueden encontrar en Netflix.

Escena de baile icónica de la película

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