Mulan

La chica es la razón

Después de muchas demoras a causa del Coronavirus, la versión live action de Mulan se liberó para ver en el servicio de streaming de Disney. Usando su estreno de excusa, un breve análisis de por qué la original fue, temáticamente, muy adelantada para la época.

Fragmento de Mulan (1998). Fuente: Mental Floss

Por: Anita Cattorini

El 4 de septiembre, luego de muchos cambios de fecha y dudas a causa de la pandemia, la nueva adaptación cinematográfica de Mulan vio la luz en Disney+, la plataforma de streaming oficial de la compañía del ratón que recién llega a Latinoamérica en noviembre. Para sorpresa de nadie, al momento que la película tocó la internet estuvo disponible para ver de formas, digamos, un poco menos legítimas. Y rápidamente las redes sociales se llenaron de reseñas y opiniones sobre la cinta.

Como con todo producto cultural destinado al consumo masivo, hubo diversas apreciaciones, pero varias personas parecerían apuntar a que esta reinterpretación del personaje titular se siente vacío y acartonado, especialmente si se lo compara con el del film original. Esto se debe a que, desde el principio de la película, se plantea a Mulan como un individuo extremadamente poderoso y super habilidoso, por lo que nunca experimenta un aprendizaje y crecimiento a lo largo de la trama, convirtiéndola en un personaje chato.

La mayoría del merchandising de Disney sobre Mulan es con ella vestida con la ropa de la escena de Mi reflejo, contradiciéndose con el mensaje de la película

Otras críticas, ya no dirigidas directamente a la calidad del producto, apuntaron a que la actual agenda política, en este caso el feminismo, se había impuesto sobre la trama y por lo tanto, “arruinado” lo que hacía genial a la animada. Lo cual no tiene sentido, ya que si hay algo que destacó a la Mulan del ‘98 fue el subtexto feminista y la búsqueda de autovalidación que posee la historia. Es más, es posible que ni Disney haya comprendido del todo, a la hora de vender merchandising del personaje y realizar la versión live action, qué es lo que hizo que la película fuera progresiva para el momento en el que salió.

A continuación, un pequeño análisis de Mulan (1998) y todo lo que tenía para decir, en tan solo 87 minutos, sobre los roles de género (si bien esta nota trata sobre una película que salió hace 22 años, por las dudas, en lo que sigue hay spoilers).

Pintura de Hua Mulan del siglo XVIII. Fuente: Wikipedia

Primero, es necesario hablar un poco sobre el poema en el cual la película está basado. La balada de Mulan es el primer registro escrito que se tiene donde aparece el personaje de Hua Mulan, alrededor del siglo VI. En él, Mulan decide tomar el lugar de su envejecido padre en el ejército, haciéndose pasar por hombre, y luchar contra la tribu de los Rourans. Luego de 12 distinguidos años peleando, la guerrera es honrada por el Emperador de China y se le ofrece un alto puesto pero ella lo rechaza para volver con su familia. Una vez en su casa y revelando su verdadero género, sus compañeros se quedan boquiabiertos, habiendo nunca sospechado que era una mujer. El poema termina con la siguiente metáfora: “La liebre macho tiene patas delanteras fuertes, la hembra tiene ojos más pequeños, pero cuando corren lado a lado, ¿quién puede decir cuál es cuál?”.

Como se puede ver, ya desde el origen, el tema de la igualdad de géneros es parte esencial de Mulan. Si se va a adaptar la historia al medio que sea, este aspecto no puede faltar, es la espina dorsal de toda la obra. La película del ‘98 toma esto y lo vuelve el centro de lo que se quiere contar, y gracias a la magia del lenguaje cinematográfico logra profundizarlo y además darle varias dimensiones al personaje.

Desde el comienzo del film, se establece que las jóvenes de la China imperial tienen como propósito ser emparejadas con buen marido, ser obedientes y serviciales, y así llevar honor a sus familias. Una parte de la letra de la primera canción, Nos vas a brindar honor, lo deja bien claro: “Muñequitas hechas para amar, dignas de un aparador”. Eso es lo que se espera de ellas, que sean básicamente (bellos) objetos y que cumplan su función de casarse bien y tener hijos/as.

Por el otro lado, se muestra que Mulan es más desestructurada, impulsiva, creativa y no está muy convencida con lo de ser una muñeca sin voz propia. Cuando canta Mi reflejo, luego de que su encuentro con la casamentera saliera bastante mal, ella expresa su conflicto interno: quiere honrar a su familia pero no se identifica ni se siente cómoda con el rol que la sociedad espera que cumpla. La decisión descabellada que lleva adelante al tomar el lugar de su padre en el ejército no es solamente para salvarlo de una muerte asegurada, sino también para probarse a sí misma y a sus seres queridos que los puede enorgullecer de otra manera.

Póster oficial de la película. Fuente: Filmaffinity

Ya en el campamento, a todos los soldados les cuesta seguir el ritmo del entrenamiento, pero especialmente a Mulan, que asimismo no se lleva bien con el resto. A causa de esto, se le dice que vuelva a su casa ya que no sirve para la cruel guerra que se avecina. En este momento se da un quiebre en la historia. Mulan se niega a irse, fiel a su personalidad, y gracias a su imaginación y creatividad, logra realizar una tarea que nadie más había podido cumplir hasta ese punto, ganándose el respeto de sus compañeros.

Desde ese instante en adelante, se define otro aspecto definitivo de nuestra heroína. Su verdadero poder está en su ingenio, en su capacidad de aprovechar los elementos que tiene a su disposición y usarlos a su favor. Cada enfrentamiento en el que participa, Mulan lo gana no usando la fuerza, sino el intelecto. No importa la situación, ella no se rinde, aunque la ignoren y no le presten atención como cuando se revela su verdadero género.

Finalmente, la incansable guerrera vence al malo y salva a toda China. El emperador, agradecido (y después de que él y todos los presentes la reverencien), le ofrece el puesto en su Consejo. Ella podría aceptar, sería el método definitivo para que nunca más la pasen por encima por ser mujer. Sin embargo, lo rechaza y regresa a su casa. ¿Por qué? Su conflicto, su búsqueda, nunca fue por ahí. Mulan quería poder sentirse identificada consigo misma y gracias a su pequeña aventura, se autodescubre y todo lo que vale por sí sola. Y lo logró siguiendo sus propias reglas. No necesita más.

Si bien no es perfecta ( hay chistes que no envejecieron bien, estereotipos y algunos momentos “Hola INADI”), las fortalezas de Mulan sobrepasan sin problemas a sus debilidades. Y lo que es mejor aún, es una película que al día de hoy puede seguir siendo una inspiración para los/as más chicos/as, y no tan chicos/as, que buscan sentirse identificados consigo mismos y romper con los roles de género.

¿La mejor canción de Disney? Por acá estamos muy a favor.

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