Fuego en el horizonte

fuego en el horizonte

No, no es el Amazonas. Tampoco es Australia. Es el Delta, pero el humo se extiende sobre Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. Es el Litoral argentino, y lo están quemando. Otra vez.

El fuego se extiende en las islas y se observa desde Rosario. Foto: Reynaldo Sietecase

Por: Sofía Moure

Esa línea de fuego sobre el horizonte paranaense no parece dar muestras de apagarse. Lleva casi dos meses ardiendo sin resquemores, con más o menos focos, pese al trabajo incansable de bomberos y aviones hidrantes. Algunas noches, cuando el humo y el olor a quemado cubre más ciudades, la gente se acuerda otra vez. Como sucedió durante el fin de semana.

El riesgo no es sólo ambiental -aunque ese motivo ya sería más que suficiente para preocuparse-, sino también de salud.

Humedales y quema, quema y humedales

Argentina tiene un 21,5% de su territorio cubierto de humedales, terrenos húmedos que son filtradores naturales de agua. Y las Islas del Delta del Paraná condensan una parte de ese porcentaje. Esto es fundamental para las personas que habitan la franja Rosario-La Plata, debido a varias razones: el ecosistema regula las inundaciones, contribuye a la depuración del agua y a la provisión de alimentos, maderas y fibras, y es un reservorio de carbono. El impacto ambiental que tienen es claramente beneficioso, por lo que sería extraño hacer algo que perjudicara el equilibrio, ¿verdad?

Todo cambia cuando los intereses del sector agropecuario entran en juego. Pero, ¿cómo?

La quema de pastizales es una práctica habitual, pero peligroso y rechazada por muchos y muchas.

La quema intencional de pastizales es una herramienta que utilizan los productores para expandir los terrenos de ganadería: el fuego arrasa con lo existente y deja lugar a las nuevas pasturas, ideales para el ganado. Esto se lleva a cabo, sobretodo, durante el invierno. 

Los incendios pueden observarse en muchos lugares de la Pampa Húmeda y del Litoral. Pero las islas del Delta son un lugar que, últimamente, es más codiciado por los terratenientes del país.

Entonces, si es una práctica habitual, ¿cuál es el problema? En primer lugar, que el gobierno nacional, en acuerdo con los gobiernos provinciales involucrados, suspendió toda quema por 180 días a partir del 12 de junio. Por lo tanto, partimos de un incumplimiento de las normas, al menos, desde hace un mes.

Pero, además, se suma la problemática ambiental que está atravesando el país: una sequía que afecta a la región hace más de 10 meses, y una bajante histórica del Río Paraná. Esto hace que los incendios sean todavía más riesgosos de lo normal, y las probabilidades de que se descontrolen aumentan exponencialmente. Tal y como está pasando: algunos días se registraron hasta 40 focos distintos, se estima que, en total, hubieron cuatro mil focos y sólo frente al Gran Rosario se quemaron 55 mil hectáreas.

Jorgela Hilba, periodista ambiental en Rosario, sostiene que “la práctica de ganadería de islas es histórica, pero lo que cambió es la escala porque se habilitó la ruta de conexión Rosario-Victoria y le dio accesibilidad por tierra al territorio, y por el boom de commodities que empujó el ganado de la llanura a tierras marginales, como las islas”.

Tal vez sea casualidad pero, llamativamente, el intendente de Victoria, Domingo Maiocco, es productor agropecuario. Y quizás, sólo quizás, haya un conflicto de intereses en juego, ¿no?

Mientras tanto, las consecuencias son importantes: pérdida de diversidad, afecciones en la salud de los ciudadanos e, incluso, daños en los tendidos eléctricos.

Siempre pedimos leyes

Y sí, porque son necesarias. Porque vemos día a día que la responsabilidad individual todavía deja mucho que desear.

Es por eso que los vecinos de las zonas afectadas y diversas organizaciones sociales y ambientales -como Fridays For Future Rosario, El Paraná no se toca o Fundación Humedalesexigen una Ley de Humedales.

“Hay muchísimas organizaciones que bregan para que los humedales de la Argentina tengan una ley que los proteja”, señaló Jorge Bártoli, referente de la organización El Paraná No se Toca. Rubén Giustiniani, durante su etapa como senador en el 2013, había presentado un proyecto que obtuvo media sanción por unanimidad en el Senado pero luego perdió estado parlamentario en la Cámara Baja, a fines del 2015. Por eso, el diputado socialista Enrique Estévez presentó un nuevo proyecto basado en las presentaciones previas, a raíz de los sucesos actuales en las islas del Delta.

¿Qué incluye el proyecto de ley? En primer lugar, prevé dos escalas de responsabilidad: una nacional de coordinación y asistencia, y una provincial de implementación y ejecución. Por otro lado, la Autoridad de Aplicación Nacional deberá asesorar, apoyar y asistir a los gobiernos locales para conservar y restaurar los humedales; también deberá realizar campañas de concientización.

Además, el proyecto contempla la creación del Inventario Nacional de Humedales, para recopilar toda la información necesaria para la protección, el control y el monitoreo de estos ecosistemas que son los reservorios más importantes de agua dulce. Y, por supuesto, no podían faltar las comisiones asesoras en las que participarán asociaciones civiles, universidades y pueblos originarios, en tanto suelen ser los habitantes de esas tierras.

Los vecinos y organizaciones sociales y ambientales se movilizaron para exigir una Ley de Humedales ya. Foto: Sebastián Granata

Mientras aguardamos a que el Congreso vuelva a funcionar al 100% y, muy probablemente, a que todas las leyes y decretos en y para el contexto de pandemia -y post pandemia- sean tratados: todo esto condición sine qua non para que la Ley de Humedales pueda convertirse en tal; hay algunas medidas que apuntan a evitar que las islas sigan consumiéndose

Una de ellas es el fallo del Juzgado Federal n°2 de Rosario, que ordenó la suspensión de todas las autorizaciones para la quema controlada de malezas en las islas por un período de seis meses. También ordena a los ministerios de Medio Ambiente y de Seguridad de la Nación que establezcan, coordinen y garanticen un “sistema permanente de control preventivo” para detectar de forma temprana quemas o pequeños focos de incendio y controlarlos antes de que se propaguen o descontrolen. También les pide que elaboren un informe bimestral sobre la actividad desarrollada. El “fortalecimiento y profundización” del Plan Integral Estratégico para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de la Región Delta del Paraná (PIECAS) también es otro punto en el que hicieron énfasis.

Desde los ministerios de Ambiente (nacional y provinciales), también anunciaron medidas para fortalecer el control y el patrullaje de las zonas afectadas.

Por ahora solo queda esperar a que el proyecto sea ley. Pero, entre tanto, seguir reclamando porque los intereses generales y el deseo de vivir en un mundo -en un país- mejor, prevalezcan por sobre los intereses de un grupo que destruye indiscriminadamente para ganar más.

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