Afrofeminista, antirracista y bisexual

“El racismo en américa latina no es menos violento, sino que está más naturalizado”

Alejandra Pretel es activista afrocolombiana radicada en Buenos Aires. Su opinión sobre el racismo en Argentina y Latinoamérica, el activismo y la postura de los feminismos frente a identidades racializadas.

Alejandra Pretel es afrocolombiana y reside en Buenos Aires hace tres años.

Por: Sofía Moure

Un perfil femenino recortado contra un fondo blanco, de rasgos fenotípicos y peinado “afro”. Una frase: “nuestra sola existencia es resistencia”. Así recibe Afroféminas a los visitantes, asiduos y ocasionales, interesados y curiosos; a un viaje que pretende ser de educación, inspiración y entretenimiento.

Alejandra Pretel es la representante en Argentina de esta comunidad virtual que une y habla a las mujeres afrodescendientes/negras y racializadas, y también escribe para la plataforma. Es afrocolombiana, pero hace tres años que está radicada en Buenos Aires. Se autodefine como “afrofeminista, antirracista y bisexual”, y es desde esos lugares que habla de sus experiencias del día a día enfrentándose y de su perspectiva en temáticas relacionadas al racismo.

Tiene experiencia en el activismo antirracista: actualmente milita en el capítulo internacional de Defendamos La Paz Colombia, en el Capítulo Cono Sur y en la Agrupación Xangó. Y, además, estudia filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En Plotuist dialogamos con ella para saber más sobre cómo se vive el racismo en primera persona en Argentina, y su relación con el activismo antirracista y los feminismos.

¿Cómo es el racismo en Argentina y por qué es tan difícil hablar de ello?

El racismo, al ser un sistema estructural, se manifiesta de un montón de maneras. En Argentina, producto de la invisibilización de la comunidad afroargentina y las comunidades indígenas, lo primero que sucede es la extranjerización, todo lo que se salga de la blanquitud no hace parte de “lo argentino”, queda por fuera de los marcos que constituyen la ciudadanía. Un ejemplo es el lenguaje cotidiano: hay un montón de expresiones racistas como “trabajo en negro/trabajo en blanco”, “negrear”, “macumba”, “quilombo”, “guarango”, “negros de mierda”. Así se sigue reproduciendo dinámicas racistas y coloniales en el lenguaje

La exotización de nuestras corporalidades también es cosa de todos los días: que se nos toque constantemente el cabello a las personas afro o se nos saquen fotos en la calle es otro modo de cosificarnos, de vernos como objetos que se salen de la norma blanca y por eso son llamativos. No se nos ve como personas. 

Además, tal como sucede en la mayoría de Latinoamérica, hay una racialización de la clase. Esto significa que las personas empobrecidas son, en su mayoría, personas racializadas, producto de la ausencia de oportunidades para sus comunidades.

¿Cuál es tu experiencia enfrentando el racismo y la discriminación como activista?

Cuando empezás a militar el antirracismo, hay un cambio, no en la manera en que sos tratada, porque el racismo persiste y sigue vigente; pero sí en cómo reaccionar ante acciones racistas. Antes de militar, hay muchas emociones en juego: rabia, dolor, bronca. Pero cuando arrancás con un proceso como militante tenés herramientas para cuestionar estas conductas e interpelar a quienes reproducen estas violencias y, en el mejor de los casos, hacerles reflexionar lo suficiente como para que también se animen a marcar el racismo en otras personas. 

Si, además, hay otras identidades que te atraviesan -en mi caso me reivindico políticamente como negra y bisexual-, evidentemente el activismo puede ser una herramienta para las personas que pretenden invalidar tu discurso o tus vivencias. Y también de hacer uso de esa vulnerabilidad para maximizar discursos de odio contra militantes/activistas como yo. 

La militancia militancia cuestionar las conductas racistas. Foto: performance “Bustos” por el colectivo afrofeminista Kukily (Noche de los Museos 2019)

¿Qué discusiones se dan al interior de los feminismos -sobre todo en Argentina- respecto a las cuestiones de racismo y discriminación?

Hay una falta de representación de personas afro e indígenas incluso en colectivos que luchan por la equidad: la ausencia de voces de personas afro e indígenas en espacios feministas y LGTBIQ también es constante en la mayoría de los lugares.

La variable étnico racial es un tema que no se toca en los espacios masificados del feminismo, siempre estamos al margen de sus discursos. Si nuestras experiencias son tenidas en cuenta es desde la particularidad, manteniendo la idea de que las únicas experiencias válidas en el feminismo son las de mujeres cishetero blancas de clase media

Queremos un feminismo interseccional y antirracista, que incluya a quienes nos salimos de los marcos normativos y que se preocupe por construir una sororidad que vaya más allá del género y se piense desde otros sistemas como el racismo, el clasismo, el heterocisexismo, el capacitismo y la lucha contra el gordoodio. Un feminismo que reconozca nuestras diferencias, no como un obstáculo que segmenta la lucha, sino como una herramienta que amplía el análisis de las subjetividades que componemos el feminismo.

¿Cuál es el trabajo de Afroféminas respecto del antirracismo y el feminismo?

Afroféminas es un proyecto que nace en 2014, en principio para visibilizar a las mujeres afroespañolas, afrodescendientes y negras en España. Ahora se extendió como un medio digital por mujeres afrodescendientes/negras hispanohablantes, para quien esté interesadx en informarse sobre antirracismo, feminismo negro y, en general, cualquier tema desde nuestra perspectiva como mujeres afrodescendientes/negrxs. 

Es un proyecto muy lindo. Desde mi lugar como redactora me ha permitido tejer lazos con otras mujeres afrodescendientes/negrxs y generar contactos entre nosotrxs. Creo que eso es lo más valioso del proyecto, generar vínculos entre nosotrxs, hermanarnos. En esta época de pandemia, engendrar espacios seguros, desde lo virtual, para compartir nuestras experiencias, debatir y construir saberes

Afroféminas nació para visibilizar a las mujeres afro /negras, comúnmente olvidadas por los feminismos. Foto: conmemoración del Día de la Mujer Afrolatinoamericana, Afrocaribeña y de la Diáspora en la Legislatura porteña (2019)

¿Qué diferencias encontrás entre los procesos sociales que se están dando en Estados Unidos y la realidad argentina?

Estados Unidos tiene una trayectoria extensa en la lucha por los derechos de la comunidad afro y, en general, por los derechos de las comunidades que sufren el racismo. 

Las dinámicas con las que se ha expresado el racismo en EEUU son mucho más explícitas, mientras en América Latina en ocasiones parecen mucho más sutiles. Pero eso no significa que sean menos violentas, simplemente que están más naturalizadas. Para generar procesos como el de todo el movimiento #BlackLivesMatter hoy en día, no basta con que las personas negras salgamos a la calle, necesitamos aliadxs, necesitamos que las personas blancas se hagan cargo de su privilegio blanco y nos acompañen en la lucha desde ese lugar. 

Si seguimos pensando que el racismo se reduce a delitos de odio y violencia explícita contra nosotrxs, va a ser muy difícil desmantelar toda esa estructura. Si seguimos pensando que “racismo es sólo lo que pasa en EEUU”, no haremos más que extranjerizar el problema y no hacernos cargo de la violencia que sucede en nuestra cotidianidad, a menos que se lleguen a casos extremos donde nuestras vidas, las vidas de las personas negras e indígenas, estén en juego. 

¿Creés que las reflexiones que se están dando a nivel mundial pueden ser un buen clima para repensar el racismo a nivel nacional?

Creo que lo que sucedió fue un leve despertar de la conciencia racial. La mayor parte del movimiento de personas blancas fueron a partir de las redes sociales: para la mayoría no fue una causa seria y duradera, sino como algo del momento. La lucha antirracista, igual que cualquier otro movimiento por los derechos humanos de una población en situación de vulnerabilidad, no puede ser cosa de un par de días o a lo sumo de semanas. Son nuestras vidas: la distribución desigual de oportunidades, la violencia que sufrimos permanentemente, el empobrecimiento de nuestras comunidades, la cosificación de nuestras corporalidades y la invalidación de nuestras existencias, lo que está en juego. 

El racismo va a repensarse cuando se deje de extranjerizarlo, cuando se deje de comparar lo que sufren nuestrxs hermanxs en Estados Unidos con nuestras vivencias acá y cuando sea un compromiso permanente y sostenido por desaprender las conductas racistas que se tienen interiorizadas. El primer paso para hacerse cargo es entender que el privilegio blanco y el racismo son ambas realidades, no son temas que estén en debate

¿Creés que puede existir un mundo sin racismo ni desigualdades?

Siempre es posible avanzar si de conquistar derechos se trata. Sin embargo, pensar en un mundo libre de racismo y de cualquier tipo de opresión me parece utópico. Aunque como militante ansío que eso suceda en algún momento de nuestra historia y espero que mis acciones, tanto individuales como colectivas, contribuyan a esa transformación de la realidad.

El privilegio blanco y el racismo son realidades, sostiene Pretel. Foto: columna de mujeres afro/negras de la Comisión Organizadora del 8 de Noviembre

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