Protestas en China

El gobierno chino sabe que estás leyendo esto: puntos clave sobre la nueva Ley de Seguridad.

El gobierno chino aprobó la nueva Ley de Seguridad que tipifica 4 delitos: secesión, terrorismo, subversión y asociación con poderes extranjeros. La aprobación de esta ha sido controversial y miles de personas han salido a las calles para manifestar su desacuerdo.

Protestas en Hong kong en donde se vio la bandera de EE.UU en varias ocasiones.

Por: Carolina Flechas

Hong Kong es más que una ciudad con rascacielos que albergan a las más grandes compañías del mundo. Desde 1997 es un territorio administrativo que dejó de ser colonia británica después de cien años de concesión. Recientemente ha resonado en los medios ya que el gobierno Central Chino aprobó la nueva ley de seguridad, que estuvo pendiente por 23 años, lo que generó algunas controversias.

El gobierno chino se refiere a esos cien años como los años de la humillación, por lo que desde que Hong Kong volvió a hacer parte de la jurisdicción, el poder ejecutivo ha llevado cabo una estrategia de fortalecimiento y reunificación.

¿De qué va la famosa ley?

Para poder entender el contexto y el contenido de esta hay que revisar un poco la historia política del territorio. David Castrillón, experto en política China del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado, explicó en diálogo con Plotuist que, “durante las negociaciones entre China y Reino Unido se estableció que Hong Kong debía tener una ley de seguridad (como cualquier otro territorio soberano) que tuviese como objetivo principal garantizar la seguridad y el orden”. Hay que mencionar que, aunque Hong Kong tiene un gobierno “independiente”, con un gobernante elegido por voto popular, todavía depende de la autorización del gobierno de China continental.

Sin embargo, el gobierno de Hong Kong, que tiene tres ramas al igual que cualquier otro estado republicano, demoró su trámite, por lo que el gobierno central chino decidió hacerlo por su cuenta. Castrillón explica quela aprobación de la ley era necesaria ya que estaba contemplada en el tratado de traspaso del ‘97”.

El gobierno central chino tiene la competencia jurídica para tramitar leyes específicas para el territorio de Hong Kong. Este procedimiento se ha realizado varias veces y no supone un quiebre institucional. De hecho, durante los cien años de colonialismo inglés, los habitantes de Hong Kong tuvieron prohibidas todo tipo de manifestaciones, y nunca tuvieron elecciones democráticas, ya que el gobernador era elegido por el parlamento del Reino Unido. Hasta aquí no se ve nada irregular ni extraordinario en la actuación del gobierno chino.

El 30 de junio se aprobó la nueva ley de seguridad que comenzó a tener efecto el 1 de julio. Desde el primer día ya se habían hecho arrestos de varias personas; incluido uno de un hombre que chocó a dos policías con una moto por lo que se le acusó de terrorismo y secesión.

Lina Luna, doctoranda en Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona explica que desde 1997 la preocupación por la democracia y la libertad de Hong Kong, por parte del gobierno de Estados Unidos y el del Reino Unido es solamente un argumento para continuar influyendo sobre el territorio”.

Deng Xiaoping, presidente de china ese momento, estableció un modelo de “un país, dos sistemas”. De acuerdo a Luna esto fue beneficioso para el territorio de Hong kong que tuvo todo el apoyo económico del país mientras que también tuvo un modelo más flexible.

Puntos clave de la ley

Aquí hay varias cosas, así que vamos por partes.

En primer lugar, en el nuevo texto el gobierno central quiere penalizar 4 hechos específicos, y dentro de esto entra (en toda su amplitud) todo lo que pueda considerarse secesionista, subversivo, terrorista y asociación con países extranjeros. El problema es que la ley es muy vaga y no tipifica con claridad que entra en cada una de las categorías.

En segundo lugar, muchos de los activistas que están en contra afirman que las penas que se contemplan en la norma resultan excesivas, tanto así, que se habla de bullying hacia los habitantes de Hong Kong por parte del gobierno central. Además, hay que remarcar que la aprobación de la ley se da en un contexto puntual: hace ya varios meses han habido protestas en la isla.

La ley de extradición que se comenzó  tramitar  el año pasado también llevó a la movilización y protesta de millones de personas que afirmaban que esta era un paso más para la represión y persecusión política del gobierno liderado por Xi Jinping. Las protestas fueron escalando y así mismo el gobierno chino respondió con la fuerza policial y hasta se comenzó a implementar un software de reconocimiento facial para detectar quiénes eran las personas que protestaban.

Al final esta no se implementó y las protestas continuaron, lo que para Luna muestra que las protestas tienen “otros motivos que van más allá del reclamo de la libertad y la democracia”. Para la especialista en las protestas por la ley de extradición se vio que capitales de EE.UU y el Reino Unido estaban financiando a varios de estos grupos independentistas.

De acuerdo a Castrillón, el gobierno chino vio la oportunidad de imponer orden en un territorio que parece salirse de control, en parte por la gran autonomía con la que cuenta. Esto no es del todo negativo ya que, debido a la falta de una ley de seguridad, diversas actividades criminales e irregulares proliferaron durante varios años.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Hay varias posturas sobre la nueva normativa. Por un lado, los activistas jóvenes que lideran las protestas afirman que el gobierno central quiere imponer un tipo de orden específico que está alineado con los objetivos del partido comunista. Por el otro, los grupos pro-china afirman que la isla ha prosperado económicamente de la mano del gobierno, por lo que alejarse de este resulta peligroso.

Bajo el paraguas de la nueva ley el gobierno puede autorizar a la policía a interceptar comunicaciones con el propósito de “detectar y controlar cualquier amenaza a la seguridad nacional”, y sobre todo, puede prohibir la intervención de poderes extranjeros en el financiamiento de grupos independentistas,que ven a Hong Kong como un satélite clave para sus actividades económicas.

¿Dónde quedan los gigantes tecnológicos y otras empresas en todo esto?

Varias compañías tecnológicas, como TikTok, han afirmado que van a dejar de operar en el territorio hongkonés debido a que la nueva ley de seguridad atenta contra sus principios de protección a los usuarios. Muchas otras empresas también han afirmado que no van a continuar atendiendo a la “economía amarilla”. 

Infografía con medidas de seguridad para las protestas.

Este es el término que se usa para referirse a los negocios que muestran apoyo a las protestas, que se oponen a los “azules” que apoyan a la policía. El amarillo hace referencia a los paraguas que usaron los manifestantes para defenderse del gas pimienta que usó la policia en las primeras represiones. Ahora bien, muchas de las empresas tecnológicas como Google y Facebook han mencionado que no van a acatar las órdenes de entregar datos que el gobierno les mande.

¿Y después qué?

La aprobación de la nueva ley de seguridad tiene dos posibles consecuencias. La primera es el aumento del poder de control del gobierno central y de sus fuerzas de seguridad, que ahora tienen toda la capacidad de arrestar y procesar a cualquier persona que sea sospechosa de cualquiera de las 4 actividades que mencionamos antes. Esta capacidad de control puede resultar peligrosa para activistas pro democracia e independentistas ya que nadie puede asegurar el cumplimiento de sus derechos.

La segunda consecuencia se relaciona con el famoso “efecto dominó”. El secretario de estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, se pronunció el día siguiente, diciendo que “el país no se va a quedar con los brazos cruzados viendo como China engulle a Hong Kong con su boca autoritaria”. Esto, en pocas palabras, implica la imposición de sanciones arancelarias y restricciones en visados a los ciudadanos Chinos, como medida de respuesta. Esta reacción se debe leer en el marco de la guerra tecnológica que tienen los gobiernos de EE. UU y China. Castrillón plantea que esto, antes de desestabilizar al gobierno chino, va a “afectar a los ciudadanos comunes” que sufrirán muchas de estas restricciones.

Luna menciona que “todavía es demasiado pronto para saber en qué va a terminar esto y cómo va a ser la relación de Hong Kong con el gobierno central”, Sin embargo, menciona que, es probable que la relación no se deteriore ya que la economía de la isla depende casi en su totalidad de los recursos de china continental. “Hong Kong necesita a China, le guste al resto del mundo o no”, afirmó la experta.

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